domingo, 10 de marzo de 2013

No me creas.

No me creas, si te digo que todo lo que yo te diga o explique va a servirte. Todo.
No me creas, si te digo que puedo tener soluciones para todos tus problemas. Todos.
No me creas, si te digo que comprendo lo que sientes, que me podría poner en tu lugar y sabría elegir la mejor opción. La que más te conviene.
No me creas, si te digo que se el camino. No lo sé.

Cada cual tenemos nuestros sesgos, lugares del conocimiento donde no llegamos, vicios de pensamiento que nos limitan y a la vez ayudan a comprender y expresar la realidad que nos envuelve.  Por este mismo motivo nunca debes creerme, nunca si antes no vas ha hacer el esfuerzo de analizar tu mismo lo que digo, porque mi verdad esta sujeta a mis sesgos de conocimiento, a mi manera de pensar a aquello que a mi me conviene. Pero no a la tuya. Por eso no es valida, por eso en muchos de los casos no va a funcionar, por eso no me creas, solo léeme y aprovecha de mis palabras aquello que te sea útil. El resto no importa.

Sí, se que lo mismo, me canso en tres días de escribir esto, se que a la que nadie lo lea ni comente posiblemente no tendrá sentido propagar mis ideas por la red. En ocasiones me gustaría no creerme.

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